25 de noviembre: "El cuerpo como núcleo de la política"

TEMAS del BLOG:

I. 25 noviembre: "El cuerpo como núcleo de la política"


II. La fregona la inventaron Julia Montoussé Frages y su hija Julia Rodríguez Mirabona.
III. 8 de marzo 2013: Mi reconocimiento a Deme Alonso Benavente: mi genealogía femenina.
IV. 25 de noviembre: "Lo primero vivir" Primeras inventoras españolas.
V. La política de las mujeres: Lo primero vivir también en tiempos de crisis.
VI. Compartiendo felicidad: La política del deseo, documental Librería de Mujeres de Milán.
VII. "Cultivar juntas la abundancia del corazón". Carmen Magallón en la Fundación Entredós.
VIII. Rachel Corrie. Carta a su madre, 27 febrero 2003.
IX. Compartiendo certezas: Luisa Muraro, "La suerte de nacer mujer".
X. La historia en femenino. Video con textos de Milagros Rivera Garretas.
XI. La Enciclopedía Mecánica de Ángela Ruiz Robles en el MUNCYT de Coruña
XII. La Historia de las Mujeres es la Historia: Paseo por Ferrol en Femenino: cargadoras, aguadoras, lavandeiras, amas de cria.
XIII. Biografía de Ángela Ruiz Robles en Wikipedia, celebremos así el 8 de Marzo 2012. Lo que hicimos las mujeres NUNCA FUE SECUNDARIO.
XIV. El libro digital (el e-book) nació en Ferrol, 1949, Ángela Ruiz Robles lo inventó.
XV.La Casa de la Mujer de Ferrol: deseo y relación: GRACIAS!!!
XVI. Insignia de oro de Ferrol a la Asociación de mujeres AMISTAD.
XVII. La "fregona" la inventaron dos mujeres: Julia Montousse Frages y Julia Rodríguez Maribona.
XVIII. Ángela Ruiz Robles, inventora: Catálogo 200 años de patentes.
XIX. Reconocimiento a Ángela Ruíz Robles en la Universidad de informatica de Granada
XX. Noveno cumpleaños de la Fundación de Mujeres ENTREDÓS: Amigas de la vida.
XXI. María Domínguez Remón Primera Alcaldesa Republicana 1932.
XXII. Compartiendo saberes: CARLA LONZI "Escupamos sobre Hegel".
XXIII. Mujeres alrededor del fuego, nuestra propia hoguera: Homenaje a mis amigas.
XXIV. "Mujeres de las buenas artes y la hermosas letras" Ferrol en Femenino III.
XXIV. Presentación poemario "Una mujer sabe" de Juana Corsina.
XXV. Homenaje a todas las sostenedoras de la vida, la cultura y la civilización.
XXVI. Compartiendo:Exposición HEROÍNAS Fundación Caja Madrid.
XXVII. Compartiendo saberes para hacer real el placer por lo que soy y el gusto por lo que hago"
XXVIII. Compartiendo saberes: "Mi cuerpo casa habitada..."
XXVIII. Homenaje a mis amigas con momentos de "todo patas arriba"
XXIX. Yo también estaba en la plaza del pueblo... he decidido que no iré a ninguna guerra. -
XXX. Galardones 8 de marzo 2011 y 2010 en Ferrol. -
XXXI. Ferrol en Femenino II "Os primeiros pasos da hisoria da educación en Ferrol" XVIII-XX. -
XXXII. Ferrol en Femenino I "Mulleres na historia da cidade. Rutas turisticas" -
XXXIII. Certezas e incertidumbres en mi trabajo en la Casa de Acogida para mujeres que sufrieron violencia masculina.

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viernes, 8 de junio de 2012

Compartiendo certezas: Luisa Muraro "La suerte de nacer mujer"

LUISA  MURARO [1]  en  la  Fundación  Entredós,

Madrid, 2 junio de 2012

 

Luisa Muraro y Milagros Montoya Ramos en Entredós

LA   SUERTE  de   NACER  MUJER”,   

la  fortuna  de  tener Entredós, “casa  habitada” por mujeres que practicamos la relación y  reconocimiento de autoridad a otra mujer más grande. Aquí alimento mis ganitas de “más de otra cosa”, de libertad femenina, de esa verdad que tiene que ver con lo que una es y lleva dentro. Gracias a la mediación de Milagros  Montoya  Ramos [2] fue  posible  estar con  Luisa  Muraro  y compartir su  pensamiento.  GRACIAS!!!


En el “antes del encuentro” busco  saber  más de  Luisa  y  en la preciosa biografía hecha “diálogo” de  Clara Jourdan y ella  me  paro en  este  capítulo, “La  mujer  de  Marx”, de él entresaco… 

(En los setenta)…”Fui feminista de verdad una semana de mi vida. Memorable semana… Una amiga me presenta a una feminista de Roma, “la feminista por excelencia”… Ella ponía en palabras la parte menos nombrada y más liada de mi vida… Lo más fascinante era que (en su modo de hablar) esa “vida privada mía” recién elevada a la dignidad de vida política… no recaía en mí… por el contrario, yo era victima e inocente y desconocedora de un poder que me había oprimido junto con todas mis semejantes… El poder masculino, el hombre, los hombres… De golpe salieron las cuentas; y me sentí tan bien y realizada!  Había sido puesta en el centro del mundo no por lo que sabía o hacia… sino por lo que era, una mujer y una victima… Ser mujer y víctima no solo me pareció encontrar la razón de todo (= al lío de todo lo que me hacía sufrir) sino también de tener razón en todo…
Seguí a la feminista, fui a Trento… En un intercambio con un profesor que había hablado en defensa de su sexo, que a mis ojos se había vuelto indefendible en unas seis horas… le ataqué, replicó y yo de rebote: “menos discusiones, una sola pregunta ¿Cómo se llamaba la mujer de Marx? ¿Te acuerdas? No, veo que no te acuerdas… Todo el problema está aquí. ¿Lo entiendes ahora?... Estaba tan contenta de participar en una asamblea finalmente resonante de voces femeninas. Era tan fácil hablar siguiendo el sentimiento… No pude volver a la bonita casa… lo pasé de acá para allá… en un especie de exaltación mental… dentro se incubaba un hilo de dolor… en el fondo había una conciencia de mi y del mundo que no había tenido nunca  antes. Cuando maduró el éxtasis cesó y yo me desperté. Ya no era feminista en el sentido común de la palabra… El nombre de la mujer de Marx es un truco retórico. Pero  no volví a ser la misma de antes… Yo soy una mujer de la “a” a  la “z”, del principio al fin, de la punta de la cabeza a la punta de los pies. Amén.
La mujer de Karl Marx se llamaba Julia Jean Bertha (llamada Jenny) von Westphalen”. (3)


Si Luisa estuvo una semana, yo estuve algunos años en este pensamiento donde “lo negado, la carencia” era lo que nos unía, daba sentido, lo más importante y la salida estaba en pelear para conseguir ese reconocimiento negado. Que reconocieran nuestros derechos, que las mujeres  estuvieran en los puestos de responsabilidad. A esta tarea dediqué mucha energía pero  fue frustrante, agotadora y con bastante sufrimiento por inalcanzable, porque no estaba en mis manos su solución y mi vivencia de valía  estaba atrapada en ese necesario reconocimiento.



Esta viñeta que me regalaron en un Congreso de Mujer y Salud  hace  muchos, muchos años… me parece refleja  muy  bien  ese  esfuerzo en el que estaba metida en el compartir  proyectos  políticos  y  personales  con  ellos en los que pensaba  que “su liberación también era la mía”…

El  cambio de mirada:
                                                         
“Yo soy una mujer de la “a” a  la “z”, del principio al fin, de la punta de la cabeza a la punta de los pies. Amén”.

Luisa lo decía así. Yo  gracias a ella y a otras, (como ya lo he dicho en otras entradas en  mi Blog), también aterricé en mí, “soy una mujer, soy diferente a ellos” esto cambió  mi  vida, en gozo y en la responsabilidad de “lo que está en mi mano”, “todo era más mío, más verdadero” pero si que es verdad que “es difícil” porque la medida masculina de todo lo aprendido sale  en esto que vivo y nombro como el “feminismo amable con una misma”, digo amable porque conseguí librarme de alguna de las “cucañas” inalcanzables, y es frágil, como todo lo femenino, ante la “voracidad masculina de poder y su retórica falsamente neutra” que deja fuera mi cuerpo o le quiere a su deseo. Frágil  también porque no  puedo dar nada  por supuesto, y esto sigue siendo aún un doloroso aprendizaje  en el sentido de que  “las mujeres  estén aquí y allá” no supone un cambio de mirada ni el  “corte” con el simbólico masculino que espero y deseo, ser  mujer no me lo garantiza porque hay que serlo “acogiendo  la  grandeza  y la fragilidad  de  serlo”. 

Que “ellos no sepan el nombre  de  la mujer de Karl Marx” ya no es una necesidad personal como lo era antes… no forma parte de mi reconocimiento personal, de mi vivencia de valía como mujer, ahora lo hago para mi y para otras, en el placer de “descubrir genealogía femenina” de visualizarlo por disfrute propio y  por compartirlo. Tanto entonces como ahora  “lo que ellos hagan, dice de ellos, como seres humanos hombres” si me “aclara” de la “mediación  en que se mueven” y de su “ser consciente” o “estúpido”, como dice Luisa. 

Milagros nos entregó este texto (4) para preparar el encuentro y  ahora  lo  comparto  “disfrute  de  certezas  y  apertura  a  lo nuevo” y “salud” para las amigas  que  hubieran  querido  estar aquí  con  ella  y  no  pudieron.
Textos  de Luisa  Muraro entregados  en  el  Seminario de Entredós
El discurso de Irina

            Uno de estos días, en la plaza de una ciudad de Emilia, una obrera que se había quedado sin trabajo a causa de la crisis que continúa desde hace dos años y no sabemos cuándo acabará, echó un discurso que le habría gustado a nuestro gran poeta Giacomo Leopardi: un discurso popular que dota la realidad del tiempo presente de una elocuencia cálida de afectos y sentimientos, la que gusta “a las mujeres y a las personas no letradas” decía él, que lo consideraba un criterio importante porque precisamente este tipo de elocuencia –sostenía– tiene el don de abrir el camino a la poesía lírica.[5]
Irina Petrescu, la oradora,  mujer y persona no letrada, intentaba con su discurso animar a las mujeres que la escuchaban a resistir y a luchar. El adversario más temible es la depresión, que ella llama “el mal oscuro”. Contra este mal enseña muchas estrategias, también minúsculas, también la fuga, y sobre todo la movilización de una fuerza especial que atribuye a las mujeres:

Soy obrera, vivimos del subsidio de paro desde hace alrededor de un año, perspectivas concretas no veo, va a ser larga la batalla sindical, yo no sé mucho pero seguro que esta crisis ha intentado ponerme de rodillas, he reaccionado, sí, he sacado esa fuerza que las mujeres tenemos, he gritado con tanta rabia que no me dejaré derrotar, que mi salud, ya precaria, no la voy a echar al pasto de la desesperación.

Siguen propuestas, vuelve a medirse con el adversario, habla de ella, ironiza, relata la ocupación que sus compañeros mantienen ante la fábrica cerrada y de su aportación: ha llegado el frío, ella no puede estar mucho delante de la fábrica, pero en casa prepara dulces y pizza para los compañeros, intenta no quedarse en casa a llorar, lleva sus modestos regalos y es feliz cuando ve que los comen con gusto. Luego explica que viene de un país pobre, por eso tiene recetas que cuestan poco e, inmediatamente después, con nuevo arranque: “tengo experiencia, he vivido una dictadura, y aquí estoy ahora en las barricadas”. Y concluye:

Voy a preparar la comida, os quiero un montón, queridas mujeres, sacad los bisontes [sic] que llevamos dentro, somos mujeres, no es cosa de todos.

Que haya mujeres es una suerte para la humanidad, pero ser mujeres no es fácil. Cuando digo que no es fácil, no estoy pensando solo en las circunstancias adversas de la pobreza, de la vejez, del aspecto físico, de la cultura negada, del trabajo que no hay, de la violencia sufrida o temida. También estas cosas pesan, seguro, y es amargo constatar que las circunstancias adversas sean tantas, demasiadas. Pero yo quiero decir que el ser mujer es una condición humana difícil de por sí, también en condiciones óptimas. Tanto si una es pobre como si es rica, guapa o fea, niña o vieja, humillada o venerada, no es fácil. No lo fue para la divina Marilyn Monroe ni para ninguna de mis dos abuelas: la campesina que no se dejó domesticar y la esposa del maestro a la que mataron dos hijos en la guerra: no lo fue para las dos hijas de Galileo, monjas sin vocación ni dote; no lo fue para la hija de Ana Bolena, Isabel, que fue reina de Inglaterra, ni para la compañera mía de escuela que se casó con un Agnelli (el apellido era otro), ni para la poetisa milanesa Antonia Pozzi, que renunció a la vida sin darnos un porqué, ni para las afganas bajo los talibanes antes, bajo la ocupación de la OTAN, ahora. Hablo, resumiendo, de la condición humana femenina, la más presente en la realidad y la menos representada con palabras y figuras, más presente y cercana, o, más bien, dentro de la humanidad de todos y quizás por ello tanto más difícil de vivir...  
            Y sin embargo, no cambiaría: nunca he deseado ser uno de ellos y no he saboreado nunca los relatos fantásticos de mujeres que se vuelven hombres. Algunas, quizá, piensen: será una suerte para la humanidad pero es una desgracia para muchas de nosotras. Y sin embargo, vemos que tampoco en las circunstancias difíciles desaparece completamente, acentuándose incluso a veces, como en el discurso de Irina, una grandeza de la propia pertenencia al sexo femenino de la que no se reniega.
            Podemos envidiar del hombre que no se embarace, estar convencidas de que sabríamos hacerlo mejor que tantos hombres estando en su lugar, podemos admirar las hazañas de este o de aquel y sentirnos virilmente dispuestas a hacer lo mismo, como Anita Ribeiro, que se unió a Giuseppe Garibaldi en la hazaña de la unidad de Italia. Son sentimientos vitales que no empequeñecen a una mujer, más bien no. Pero volverse como uno de ellos ¿vale la pena? Se pierde un modo único e insustituible de intimidad con el género humano: un precio demasiado grande. Se pierde un privilegio.  
Hay un principio, alcanzado por la ciencia mística, que dice que la grandeza en estado puro, la libre de cálculos y de autocomplacencia, no se conquista personalmente y no viene de los propios méritos: viene de una predilección o de un privilegio, es recibida como don. Ello puede ser aplicado a la comparación entre nobleza y burguesía. Puede ser aplicado a la comparación entre mujeres y hombres.
            El ser mujer es un privilegio, no distinto de los que daba el nacer noble en las sociedades aristocráticas antiguas: puedes no estar a la altura pero, como no lo has merecido, tampoco lo pierdes. Se equivocan quienes van por ahí diciendo “una mujer verdadera”; todas lo son. Pero, distinguiéndose de los de sangre, el privilegio del que estamos hablando se disfruta especialmente en lo más íntimo, en la confianza entre semejantas o en compañía de hombres conscientes, o también en las grandes pruebas. No se refleja, en cambio, en los escalafones de la sociedad, y en la sociedad se deja ver solo en destellos.
            Sin embargo, en estos casos de visibilidad no solo se le ve sino que da luz. Hay artistas que han vislumbrado este “más” femenino en la vida ordinaria, lo han visto en toda su potencia luminosa y lo han representado. Vienen a la cabeza muchos cuadros del pintor flamenco Vermeer, especialmente el que muestra a una mujer vertiendo leche,


o el director de cine Luchino Visconti con Anna Magnani (Bellissima). Pienso también en el retrato de Melanctha Herbert en Tres existencias de Gertrude Stein: “Melanchta perdía siempre lo que tenía, a causa de la necesidad de todo lo que veía”... Otro ejemplo del que me gustaría hablar es el vídeo The Greeting de Bill Viola, y lo haré.
The Greeting de Bill Viola
De los hombres gusta su ir a la caza de grandeza e inventarse empresas y aventuras, pero da miedo lo que luego con demasiada frecuencia se dejan detrás, como rótulos de alambre de púas, latas, armazones, odios, fronteras trazadas al azar... Y no gusta nada cuando se persiguen entre sí en una polvareda de títulos, cargos, carreras, promociones; ver entre ellos mujeres, como ocurre gracias a la emancipación femenina, es violento. El privilegio de ser mujer da una grandeza de otro tipo, que viene hacia ti entre las cosas ordinarias de la vida y llega hasta las más extraordinarias. El hacer carrera, alcanzar puestos importantes, tener mucho dinero, le añade poco. Tanto mejor para la interesada. Resulta, de todos modos, que la promoción social no incrementa mucho su grandeza, en contraste con lo que se constata entre los hombres, donde un hombrecillo sube al trono y todos (excepto los niños, dice Andersen) creen que ven a un gran hombre y, alguna vez en cierta medida, él lo llega incluso a ser.

Una fortuna para la humanidad
En una mujer, la grandeza estaba desde antes, era suya desde antes, no vistosa sino como una aventura secreta, como un vestido de diario pero diseñado por Valentino. Es necesario, sin embargo, que ella acepte su privilegio y lo cultive, como hicieron los nobles en ciertas épocas y en ciertos países. Si sabe llevarlo, entonces cátedra o cocina no marcan una diferencia sustancial; los cuentos de hadas lo enseñan.[6]
¿Estaba esta intuición en la célebre imagen empleada por Lenin para dar a entender lo que es el comunismo, la cocinera que llega a ser jefe de Estado? O, por el contrario ¿faltaba precisamente esta intuición y su fe era fe en la emancipación? ¿Naufragó por ello el movimiento comunista, por no haber sabido medir la fortuna que las mujeres son para la humanidad, o sea, por haber suscitado energías femeninas que desbordaron sus confines, y no haberlas seguido en ese ir más allá?
Cuando digo “una fortuna para la humanidad”, no pienso tanto en la simple procreación, o sea, en que todos nacemos de mujer, ya que nacer no lo hemos pedido. Pienso, más bien, en la manera verdaderamente lujosa en la que, excepto en casos desafortunados, las mujeres que son madres gestan y traen al mundo a sus criaturas, con pensamientos, proyectos, sueños y luego besos, abrazos, vestiditos, gorritos, palabritas, nanas. Y más aún pienso en el resto, es decir, en lo que no es procreación. Que es tanto que, sin ello, los más lúcidos piensan que el mundo se habría quedado reducido a una puerta desquiciada sobre el vacío.
            A quien me pidiera un balance final de tanta aportación, le sugiero que mire a su alrededor y reconsidere su vida hasta aquí. Luego volveremos a hablar, pero para dar la idea introduzco una modesta reflexión que a veces me viene cuando leo lo que escriben los que estudian el cristianismo.
            Las personas mayores se acordarán de la Italia que se motorizó con un proceso primero lento, luego tumultuoso, en el que en un determinado momento participaron también las mujeres. Su comparecencia fue inmediatamente saludada con una frase repetida una y otra vez: “mujer al volante, peligro constante”. Aun siendo yo entonces una niña, notaba la malignidad de la frase; a pesar de lo cual, creía que se correspondería con los hechos, hasta que llegaron las compañías de seguros a desmentirlo por completo: las mujeres provocan menos accidentes que los hombres. Y entonces me digo, irónicamente ¡qué pena que no haya agencias como las de seguros de automóviles que demuestren que, sin mujeres, una religión cristiana digna de este nombre no habría existido nunca, o incluso sí, pero se habría convertido en algo impracticable...! ¿Cómo lo sé, me preguntáis? Pero el problema es precisamente este del llegar a saber: si hay personas y métodos para verificar cómo van realmente ciertas cosas ¿cómo es que no los tenemos para verificar la presencia femenina en la obra de la civilización? Con seguridad, además de una calculadora, serviría el mirar por este lado; más allá de la estadística, ensanchar el horizonte. Hablar de religión, o sea, de las relaciones de la humanidad con Dios, sin tener noción de lo que ocurrió y puede ocurrir entre una mujer y Dios, es como pararse a mitad de la cuesta: se sigue viendo lo que se veía al comenzar o poco más. Hay mujeres que lo han contado también por escrito, frecuentemente entre dificultades notables, pero hay una manera de leer dirigida a escribir y publicar, la que sirve a la carrera intelectual, que es una ficción de lectura de la que el pensamiento femenino, por su naturaleza y calidad, se escapa.
            No se trata solo de la teología, obviamente. Hace años, uno de los fundadores de la antropología y de la sociología francesas, Marcel Mauss, sintió la necesidad de hacer una advertencia. Notad, dijo, que nuestra sociología está muy por debajo de donde debería estar porque hasta ahora hemos estudiado solo la sociedad de los hombres; nos falta una sociología de las mujeres y de los dos sexos. [7]
            Cuidado, pues, con sobrevalorar nuestros saberes, o sea, de hecho, con sobrevalorar lo que creemos saber. Cuidado, sin embargo, también con otro tipo de simplificación, la de la posición falsamente feminista de considerar el sexo femenino como la gran víctima de una gran injusticia masculina. Esta simplificación es típica de la política de los derechos que lleva a sobrevalorar lo que puede ser obtenido en nombre de los derechos y a minusvalorar a las personas con los recursos que ellas tienen.
            La interpretación de la condición humana femenina en términos de justicia negada, junto con la sobrevaloración de las respuestas que ofrece el derecho, hace una generalización que, queriendo traer socorro, empequeñece lo que muchas, muchísimas mujeres ponen en juego en sus relaciones con el mundo y con el otro sexo. En consecuencia, no ve lo que las mujeres consiguen inventar ni lo que queda por encontrar, que quizás sea inencontrable pero cuya búsqueda puede hacernos descubrir cosas no pensadas.
            Resumiendo, esa interpretación no deja ver la dificultad del ser mujer en su verdadera luz, porque la cuelga del proyecto abstracto y negativo de su eliminación, que es como juzgar enferma y descartar la ostra que contiene la perla.
            Además de la política de los derechos, también la psicología tiene la tendencia, que podría ser connatural a la propia disciplina, a hacer un agravio a la representación de las mujeres ofreciéndoles como espejo una normalidad plana, sin abismos ni cimas elevadas.
            Introduzco una explicación fabulosa, que ayuda, sin embargo, a explicitar la intuición que me guía: lo que sucede a las mujeres entre ellas y en sus vínculos con los hombres, sea para bien o para mal, es lo mismo que ocurrió cuando la vida se dividió en dos y “eligió” el cuerpo femenino para reproducirse: dos etapas biológicas que preceden en no sé cuántos milenios a los albores del Homo sapiens. Ocurrió entonces y, yo sostengo, sigue ocurriendo. En realidad, no ha habido interrupciones y esa vida se sigue proponiendo e imponiendo en cada cual.
            Mientras buscaba las palabras para esta especie de cuento de hadas, me he enterado de que existe una propuesta para escribir historia con un punto de vista más largo y profundo, más que los documentos históricos en sentido estricto, que llegue hasta los primeros días de la humanidad, una historia atenta a las relaciones recíprocas entre biología y cultura.[8] Y consciente de sus puntos de contacto. ¿Es que no sentimos que existen estos puntos de contacto entre la historia documentada que habla en voz alta y la historia silenciosa de nuestro ser organismos vivientes? Lo sentimos no “a pesar de” sino precisamente por todo lo que ha venido después hasta llegar hasta aquí sin solución de continuidad porque, a diferencia de la historia, la vida no conoce discontinuidades Nosotros no somos los de entonces, los de los primeros días; pensarlo sería absurdo, no somos siquiera como los de hace cien años y, en rigor, tampoco como hace un año; somos de nuestro tiempo, pero estamos vivos y la vida sigue fabricándonos sexuados, y los sexos  biológicos, a su vez, trabajan en la fábrica del presente que la obra de la civilización sigue rescatando, como puede, de su determinismo.
           Algunos han sostenido que el sexo biológico no tiene nada que ver con la política, escribe la pensadora feminista Geneviève Fraisse, y comenta: “Desafortunadamente, se equivocan, porque en situación social los sexos biológicos fabrican política”. [9]  Muy cierto, pero ¿por qué “desafortunadamente”? No, al contrario, es algo afortunado porque nos estimula a franquear horizontes achicados para concebir y practicar la política como una prolongación del impulso vital. En esta perspectiva las mujeres están en juego como protagonistas, porque todo indica que de esto ellas han hecho hasta ahora su máxima apuesta.
            Refutando la visión sumaria que, en la dificultad de ser mujer, ve solo justicia negada, el campo queda libre para concebir la condición humana colocada en el movible confín de una contabilidad que no va nunca pareja, lo cual no quiere decir perdiendo, al revés. Y, en consecuencia, también es así la acción política.  

Reconocer la excelencia femenina

Hay una política de las mujeres secretamente empeñada desde siempre, se puede decir, en mantener esta contabilidad que nos trasciende pero de la que los seres humanos somos una voz esencial a causa de la libertad que disfrutamos (y sufrimos). La llamada biopolítica no empieza cuando los filósofos empezaron a hablar de ella, sino mucho, mucho antes. (10]
El punto de vista unilateralmente neutro-masculino ha hecho simplificaciones también en la concepción y en la práctica de la política. Parafraseando a Marcel Mauss, podríamos decir que la política está muy por debajo de donde debería estar y creo que pocos me querrán contradecir en esta etapa histórica.
La simplificación que se ve desde mi punto de vista es doble: por un lado se confunde la política con la lucha por el poder, por el otro se tiene la pretensión de construir la sociedad justa, facetas que son ambas las dos caras de una misma medalla, exhibida sobre el pecho del protagonismo masculino. De un modo o del otro, los hombres reducen el significado de la historia humana y lo exageran porque esto les hace sentirse protagonistas.
De este teatro de tipo historicista, las mujeres, más que excluidas, están fuera porque comprometidas con otro-lugar/otra-manera poco llamativa pero que requiere, hoy más que nunca, ser tomada en consideración. Lo hace del modo más sencillo la obrera Irina que de la batalla sindical pasa a hablar de los panecillos que prepara con las recetas baratas de su país.
Decirlo en positivo y con claridad no es fácil sin caer en los estereotipos de la feminidad. Pero que ese otro-lugar/otra-manera sean capaces de iluminar la lectura de la historia humana, lo intuyen las personas dotadas de antenas sensibles: es intuitivo, por ejemplo, que la excelencia femenina no es superioridad relativa que requiera comparaciones continuas, y que, en cambio, hay que reconocerla por sí misma como un saber estar y seguir estando en presencia del mundo, presencia cuyo valor no depende del juicio histórico sino al revés: es la historia la que depende, para tener valor, de saberla reconocer. Saberla reconocer no es empresa fácil; se corre el riesgo de grandes resbalones: yo corro el riesgo de darlos, pero hay que probar.
En mi advertencia contra la tesis falsamente feminista no estaba solo, pues, la invitación, con la que muchos y muchas estarán de acuerdo, a desconfiar del victimismo, que cultiva el rencor en las víctimas con una caricatura de los sentimientos que les son debidos: solidaridad, respeto, compasión. Está también la propuesta de una postura más radical que tomar, a la cual podríamos llamar hacerse justicia, redimiendo esta idea de todo lo que tiene de violento y vengativo. Hacerse justicia: introducirse, con la propia persona, en un juego de concordancias y discordancias en las que somos jugadores, no jueces.
Sobre este tema me inspiro en ideas expresadas por una pensadora grande y solitaria, pero amada por mujeres y hombres, la francesa Simone Weil
Simone  Weil

en sus Cuadernos. Hablando de justicia (“composición concordante en planos múltiples”), ella escribe: está escondida y vale solo para el conjunto; antes de llegar a sentirla “es necesario haber sentido hasta qué punto ella no existe”. [11]
Cuando interviene la diferencia sexual (y en este sentido digo: entre mujeres y hombres, como también entre mujer y mujer) se juega un partido que sobrepasa las medidas de la justicia, con efectos de tensión y conflictos que hasta ahora han sido entendidos mal y resueltos peor.
Todos recordamos la imagen clásica, la de la Justicia personificada que sostiene una balanza, o sea dos platos colgados de las puntas de un palo, llamado yugo, que ella regula de modo que los platos se mantengan en equilibrio. Es esto lo que quiero decir, que entre mujeres y hombres la Justicia no encuentra en el yugo el punto que consentiría que los platos estuvieran en equilibrio y en vano busca contrapesos.
La demanda de justicia es algo irrenunciable en la convivencia civil y el principio de igualdad es su primera respuesta. Pero hay mucha injusticia hecha en nombre de la justicia, y al revés, por suerte: en el desequilibrio de la realidad injusta el ser humano encuentra el impulso para actuar con el fin de mejorar su condición. Yo hago, resumiendo, una invitación a usar creativamente la energía potencial de una realidad desequilibrada y a inspirarse en ello para actuar políticamente.
De esta idea deriva el título de un libro feminista de los años ochenta en el que también yo colaboré: No creas tener derechos. El libro narra pensamientos y vivencias de un grupo de mujeres en el contexto del movimiento feminista de finales del siglo XX y ha sido traducido a varias lenguas; extrañamente, en inglés, para el público de los Estados Unidos, fue publicado con un título distinto (Sexual Difference). (12]  
El motivo fue este: en los Estados Unidos, el significado del título original, antes incluso que inaceptable, habría resultado incomprensible. Asombra que se razone en estos términos en un país nacido fuera de la ley, donde el hacerse justicia retorna también en nuestros días en sus formas más vengativas y violentas. O quizá precisamente por ello. Pero en los Estados Unidos han aparecido recientemente películas que reniegan de este aberrante hacerse justicia, yendo a su otro significado, el de exponerse en primera persona, como Gran Torino, de Clint Eastwood (USA, 2008), y lo han logrado aprendiendo en la escuela de la secreta política de las mujeres de la que he hablado.
La idea de una excelencia femenina indemostrable pero reconocible porque sencillamente se muestra, esta idea hace justicia a las mujeres. En la pugna de los discursos, ella entra a juzgar más que a ser juzgada, como la carta del descabalamiento en ciertos juegos de naipes. Pero no concluye la partida sino que, por el contrario, la reabre desplazándose al horizonte que abraza las respuestas halladas y las no halladas todavía, pero también las inencontrables o encontradas por personas anónimas.
Del discurso de Irina Petrescu llama la atención que ella combata el mal oscuro de la depresión y los efectos del desgobierno económico sin separarlos. Quien encuentra el punto de coincidencia entre cosas tan distantes como la propia intimidad profunda y la economía global, obtiene un protagonismo muy distinto del que da el predominar sobre los demás. En ese punto se llega a sentir el ser.
Si me preguntáis qué creo que hago escribiendo este libro, os respondo: enciendo una luz. La toma de conciencia feminista abrió el pasadizo que la historiografía científica no conocía y que le cuesta reconocer. Lo reconocerá, no lo dudo, porque ha sido un acontecimiento histórico de tipo superlativo. Que tiene precisamente esta naturaleza: no un hecho en el fluir de los hechos, sino el transcurrir de los hechos que se interrumpe y en ese punto el devenir se convierte en la revelación de un ser. [13]
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Querida Luisa nuevamente, en este caso verte, escucharte ha sido otra oportunidad de luz que  “abre” mi vida una  vez  más,  como lo hizo en otro momento muy difícil tu libro “El Dios de las mujeres”!!!. Puedo  afirmar que tu deseo de “encender una  luz”… para mi  ha sido real, además de mucha otra ganancia en “salud” que tiene que ver con el acoger lo que a una le bulle dentro, esa certeza de ser que hace mi vida amable como te decía antes.

Gracias Milagros, Luisa Entredós.
Rosa  Millán  García.

(1) Luisa Muraro. Filósofa italiana que nació en el Véneto y vive en Milán, donde co-fundó y sostiene la Librería de mujeres de Milán. Ha enseñado filosofía del lenguaje en la Universidad de Verona, donde fundó en 1984 la comunidad filosófica femenina Diótima. Profesora en el máster en Estudios de la Diferencia Sexual y en el de Estudios de la Libertad Femenina del Centro Duoda de la Universidad de Barcelona. Ha publicado mucho, también en castellano y en catalán. Clara Jourdan, en diálogo con Luisa, ha escrito una biografía titulada Luisa Muraro (1940-), publicada en Madrid, Ediciones del Orto, colección Biblioteca de Mujeres, 2006. Obra traducida: “El dios de las Mujeres, Ed. Horas y Horas, 2006. “La experiencia de lo divino en la práctica política: Diálogo sobre el libro "El Dios de las mujeres" (horas y Horas, 2006)”, Duoda: Revista d´estudis feministes, Nº 34, 2008, pp. 221-238. “El pensamiento de la experiencia”, Duoda Nº 33, 2007, pp. 41-46. "Psicoanálisis y feminismo: el complejo de la madre muerta (retractatio del orden simbólico de la madre"), Duoda Nº 31, 2006, pp. 19-29. en colaboración con Lia Cigarini, “Feminismos del siglo XXI”. Lectora: revista de dones i textualitat, Nº 12, 2006, pp.25-32 "Feminismo y política de las mujeres", Duoda  Nº 28, 2005, pp. 39-47. "La prostitución, una caricatura", Duoda Nº 23, 2005, pp. 145-147. "Más mujeres que feministas", Duoda Nº 21, 2001, pp. 27-34. “Reírse de Agustín”, Duoda Nº 18, 2000, pp. 13-25. “Autoridad y Autoría” en Las mujeres y el poder: representaciones y prácticas de vida. Cristina Segura Graiño y Ana Isabel Cerrada Jiménez, eds. Asociación Cultural Al-Mudayna, 2000, pp. 9-20.   

(2) Mª Milagros Montoya Ramos. Fue profesora de Historia y coautora de materiales didácticos que acercan el saber a las alumnas y los alumnos, teniendo en cuenta sus vivencias y su deseo de ser. Mantiene viva la pasión de enseñar y dice que el mundo de la educación no le ha decepcionado nunca. Más bien le ha servido de estímulo para investigar, arriesgar, inventar y crear lo que todavía no existe pero es necesario. Por ejemplo: Sofías, relaciones de autoridad en la educación una invención simbólica y una práctica educativa nacida en el año 2000 de la política de las mujeres. Es además cofundadora de la Fundación Entredós en Madrid donde sostiene el espacio: “Una historia verdadera” en el que aprendí que la Historia de las Mujeres es la Historia y en él encontré medida, luz y sentido para la coordinación que hice del trabajo de investigación: “Ferrol en Femenino I, Mujeres en la historia de la ciudad. Rutas turísticas”. Milagros es cofundadora de Sabina Editorial, donde se gestan por “el deseo” libros preciosos, ella es la Directora.

(4) Tema del MASTER en ESTUDIOS de la LIBERTAD FEMENINA, 2011-2012 - DUODA. Recerca de dones. Universidad de Barcelona.

[5] El texto del discurso de Irina Petrescu salió en “Via Dogana” 93 (junio 2010) 13-14. La cita de Giacomo Leopardi procede de Novella Bellucci, Il “gener frale”. Saggi leopardiani, Venecia, Marsilio, 2010, 136.
[6] (Non è da tutti. L’indicibile fortuna di nascere donna, Roma, Carocci, 2011, 11-16. Traducción de María-Milagros Rivera Garretas).
[7] Cit. en Irène Thery, La distinction de sexe. Une nouvelle approche de l’égalité, París, Odile Jacob, 2007, 97.

[8] Lynn Hunt, La storia culturale nell’età globale, trad. italiana de Giovanni Campolo, Pisa, ETS, 2010, 72.

[9] Geneviève Fraisse, Quand gouverner n’est pas représenter, “Esprit” (mars-avril 1994) 104.
[10] (Non è da tutti. L’indicibile fortuna di nascere donna, Roma, Carocci, 2011, 11-16. Traducción de María-Milagros Rivera Garretas)., Pág. 16-21. 
[11] Simone Weil, Quaderni II, al cuidado de Giancarlo Gaeta, Milán, Adelphi, 1985, 40, (Cuadernos, trad. de Carlos Ortega, Madrid, Trotta, 2001).
[12] Sexual Difference. A Theory of Social-Symbolic Practice, trad. inglesa de Patrizia Cicogna y Teresa De Lauretis, Bloomington-Indianapolis, Indiana University Press, 1990; ed. or. Non credere di avere dei diritti. La generazione della libertà femminile nell’idea e nelle vicende di un gruppo di donne, Turín, Rosenberg & Sellier, 1987. El título original está tomado de la reflexión de Simone Weil citada antes, exactamente de la p. 41 de sus Quaderni II, cit.; (Librería de mujeres de Milán, No creas tener derechos. La generación de la libertad femenina en las ideas y vivencias de un grupo de mujeres, trad. de M. Cinta Montagut Sancho con Anna Bofill, Madrid, horas y Horas, 1991 y 2004).
[13] (Non è da tutti. L’indicibile fortuna di nascere donna, Roma, Carocci, 2011, 11-16. Traducción de María-Milagros Rivera Garretas).Pág. 21-25 y 34-35. 


[3)Clara Jourdan, en diálogo con Luisa, ha escrito una biografía titulada Luisa Muraro (1940-), Madrid, Ediciones del Orto, colección Biblioteca de Mujeres, 2006.Pág. 62-66.

domingo, 25 de marzo de 2012

Ferrol en Femenino: "La Historia de las mujeres es la HISTORIA", un paseo por Ferrol

El  8 de marzo lo celebramos  en  El  Escorial [1]


Con Rosa Cermeño, coordinadora del grupo de mujeres ÁGORA.

con un paseito (virtual) por un Ferrol lleno de mujeres: las cargadoras/descargadoras, aguadoras, lavanderas, amas de cria… porque
LAS MUJERES  NUNCA  ESTUVIERON  OCIOSAS…
Hacerlas presentes en  esta fecha es un RECONOCIMIENTO a todas las que con su dedicación y cuidado sostuvieron la vida, la cultura  y civilizaron el presente que les tocó vivir, y también a todas las que hoy, libremente eligen seguir haciéndolo.
Es  un  compartir lo  que  NOSOTRAS  SABEMOS

La  Historia  de  las  mujeres,  es  la  Historia
Hay una Historia  "verdadera" escrita  desde  el DOS, el  AMOR y  la  RELACIÓN  que  “DESCUBRÍ”  gracias  a  la mediación de Milagros  Rivera  Garretas [2] y  a Milagros  Montoya Ramos [3]. Ellas me dieron las claves para entender mi malestar con la historia que estudié, y me mostraron  que  hay “otra  historia” que  por acoger la otra mediación (la otra forma de estar en relación con el mundo, mayoritariamente más de las mujeres), “la de la gracia”,  como la llamaba Teresa de Cartagena, [4] la  del AMOR (al ser humano, a un@ mism@, al planeta), y que es “VERDADERA” porque  al está abierta al  DOS (acoge a ambos, porque los seres humanos somos dos: hombres y mujeres), y a la  RELACIÓN que sostiene la vida, abriendo la posibilidad de un hacer juntos  para evitar la violencia [5], por eso como tan ricamente dice Milagros Rivera:
La  Historia  de  las  mujeres,  es  la  Historia.

Esta práctica me guió en el 2009 en la coordinación del trabajo de investigación: Ferrol en Femenino I: Mujeres en la Historia de la Ciudad. Rutas turísticas”, editado por la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento  de Ferrol [6], Ferrol en Femenino II: “Los primeros pasos en la historia de la educación XVIII-XX” y Ferrol en Femenino III: “Mujeres de las buenas artes y las bellas letras”.

 Comenzamos  el  paseo  por  Ferrol,    estamos  en  el  puerto…

LAS  MUJERES  NUNCA  ESTUVIERON OCIOSAS… “se ocuparon siempre de cosas importantes: la creación de esas condiciones necesarias para el sostenimiento de la vida humana, la crianza, la educación y el cuidado de las criaturas, de las personas enfermas, con todo lo que conlleva de amor, comprensión, tiempo y trabajo. Además de realizar otros trabajos: araban y plantaban, recogían los frutos, los almacenaban  y conservaban; cuidaban de los animales y de la huerta. El comercio y la artesanía lo compartían con los hombres y colaboraban en las tareas de la pesca descargando,  arreglando los aparejos, limpiando y trabajando en la salazón del pescado. 

Estos trabajos los realizaban en condiciones difíciles, entonces normales, la falta de agua corriente (en Ferrol llegó en 1923), había que ir buscarla a la fuente; lavando en los lavaderos públicos, ríos… y  preparando la comida con un fuego que había que encender con tiempo para que diese la brasa adecuada, además de tenerlo vigilado mientras se cocinaba. Todo esto a  la escasa  luz  que da un candil, (la electricidad llegó 1901). Ellas supieron encontrar lo más práctico para resolver los problemas diarios y estar en lo más sutil, en la atención a lo otro, en el cuidado de las relaciones y la solidariedad como compensación de  los  desequilibrios. Se movieron en todos los ámbitos, contribuyendo con su “saber hacer” a la creación y el sostenimiento de la civilización en tiempos de paz y durante la guerra.

…En 1568 se declaró un incendio en este barrio y los hombres estaban en las faenas de la pesca, fueron las mujeres las que  hicieron frente a la catástrofe que supuso la destrucción de casi todas las casas. Suya sería también la responsabilidad de crear recursos, como la comida y alojamiento, para sobrevivir en esos primeros días, además de rescatar lo poco que quedo de sus bienes, curar, consolar y sostener.

 
MARIANA DE NEOBURGO y  “Las  costureras”

Mariana de Neoburgo (1667-1740), estuvo en la ría de Ferrol en 1690, la flota tuvo que refugiarse de un temporal, traía a la esposa de Carlos II, se habían casado por poderes,  venía de Baviera. Fue un viaje muy complicado, la reina tuvo que esperar a la llegada de la comitiva real para desembarcar en suelo español y ser recibida con el protocolo necesario. Permaneció en la nave diez días porque el protocolo exigía que la reina desembarcara vestida a la española, por lo que hubo que buscar a costureras de la zona para que subieran al barco real para confeccionar  los trajes.

Imaginemos el trabajo, la emoción de las costureras que posiblemente sin descanso, con la ilusión y el orgullo de ser elegidas, dedicaron sus esfuerzos a coser todo el vestuario de la  reina. Sin duda tendrían  miles de anécdotas que contar.

Cuando el 6 de abril de 1690 la reina, abandona su nave, El Duke, luciría un lujoso vestido de viaje con sobretodo y montera de tela riquísima, todo cubierto de pedrería de turquesas. Desembarcó en la zona de Mugardos y desde allí se dirigió a La Coruña para seguir su viaje a Madrid. La reina llevó al rey la petición de las costureras de la “exención de levas de tropas para (sus hijos)… los vecinos de Ferrol y Mugardos. Carlos II, como agradecimiento a la acogida  que recibió su esposa, se la concedió en 1691. [7]  Sus hijos no fueron a la guerra.

Aquí en el Puerto también estaban…

Las  cargadoras  y  descargadoras
Cuando aun no existían los muelles de atraque  y la costa era  playa, en la marea baja los barcos fondeaban en la ría, no podían llegar hasta la orilla para descargar la mercancía, las personas. De los barcos se pasaba a unas barcas, éstas se acercaban cuanto podían a la orilla y eran las mujeres las que hacían la descarga metiéndose en el agua y transportando la mercancía sobre su cabeza, lo mismo lo hacían con los pasajeros que cargaban sobre su espalda desde la barca hasta tierra. La imagen de una mujer cargando con un hombre nos da una idea de su  fortaleza y vigor.

El 24 de septiembre de 1909 se constituye  la Sociedad  de Cargadoras y Descargadoras del Puerto de Ferrol, La  Unión Femenina”, estuvieron presentes 21 trabajadoras [8] . Es un sindicato formado exclusivamente por mujeres para actuar unidas en defensa de sus derechos y mejorar sus condiciones de trabajo. Los patrones negociaban esas condiciones con una representante de las trabajadoras. Podían inscribirse únicamente mujeres de entre 15 e 60 anos, de esta forma trataban de proteger de un trabajo tan duro a las niñas y a las ancianas. Quedaban exentas del pago de las cuotas las enfermas, que además eran ayudadas en caso de necesidad.  [9]


Las cargadoras/descargadoras ayudaron a la CONSTRUCIÓN  del  DIQUE de la Campana en Arsenal militar. Comienza a edificarse en 1879 y fue uno de los mayores del  mundo. En esta tarea participaron aproximadamente 200 mujeres en el vaciado. El volumen de tierra extraída fue 245.000 metros cúbicos con un peso de 174.000 toneladas. Se calcula que las cargadoras transportaron doce millones de grandes cestas llenas de piedras (unos quince quilos cada una).   Con las cestas sobre su cabeza tenían que sortear las grandes piedras del desmonte del Dique. Ellas eran preferidas a los hombres en este trabajo por  su fuerza,  su pericia y su responsabilidad.

Salimos del Puerto,
vamos hasta los Jardines de Capitanía
La fuente de Churruca, antes estuvo en la Plaza de Armas ahora está aquí, en ella recordamos a…

Las  aguadoras

Hasta que se instaló la traída de aguas en 1923, la población se abastecía de las fuentes públicas  o de los pozos privados que algunas casas tenían).
 
(Las mujeres  de otros países que vemos hoy en la tele
haciendo esta tarea
nos recuerdan lo que también formó  parte  de
nuestra historia)

Las aguadoras  acudían con los cántaros sobre sus cabezas. Este trabajo requería una gran fuerza física. Había que cargar con ellas llenas de agua (habitualmente llevaban dos, uno en la cabeza y a otro en los brazos) iban desde la fuente a las casas y… también a los pisos, (sin ascensor), y vuelta a la fuente con prisa para hacer otro servicio, pues cuantas más transportaran más dinero ganaban.

En la fuente había que esperar tu turno, pues eran muchas las mujeres que ejercían esta profesión tan necesaria y esencial, además de otras que acudían para su uso particular. En la espera se hablaba, se difundían las noticias, las novedades, se hacían relaciones se intercambiaban ideas y pensamientos, se recibía  y se pedía  ayuda. En resumen, se creaban esas relaciones entre mujeres  tan  importantes  para  sostener la  vida.

Los incendios eran una catástrofe muy habitual porque el fuego era el único medio de cocinar y calentarse, además de que los materiales de construcción y los utensilios que se guardaban en las casas ardían con mucha facilidad  (madera en vigas, suelos y  muebles; arpilleras para cubrir los huecos de las ventanas; el mimbre, la tela…). A finales del siglo XIX se establece  un servicio de bomberos, pero su incorrecto uso lo hacen insuficiente. En este contexto también fue significativo el  trabajo solidario de las aguadoras en el transporte de agua, con su fuerza y su experiencia, realizaron la labor de los bomberos actuales participando activamente en la extinción de incendios. Entre otras muchas aguadoras, BATALLA, participó  en las  tareas de extinción de los incendios del Hotel Varela en 1903 y en el que destruyó el Hospicio en 1904.  Consta en los archivos la gratificación  por su trabajo.

En 1919 crean la Sociedad  de Aguadoras y Aguadores, (en la práctica fue una asociación femenina). Todos los cargos serán desempeñados por mujeres [10].  Sus fines son reivindicativos (horarios de trabajo, salarios) y asistenciales.   El oficio de aguadora irá desapareciendo de forma paulatina a partir de 1923 cuando el agua corriente empieza a llegar a las casas.

En la parte baja de los Jardines de Capitanía…
La cuesta de Mella recordamos  a…

Las  lavanderas

El trabajo de lavar la ropa requería también desplazamientos, por lo tanto  muchas horas de trabajo. Los lavaderos eran utilizados por las mujeres particulares y las  profesionales. Existen documentos que muestran que se aceptaba que una mujer pudiese recoger una criatura del Hospicio si demostraba su oficio de lavandera, porque era considerado salario suficiente para mantenerla. Sin embargo, se le negaba a una ama de cría, ¿tal vez por el carácter temporal do su trabajo?

Había lavanderas que cada semana pasaban por las casas para llevar la ropa de la semana. Juntaban la ropa de cada casa en fardos grandes que cargaban sobre su cabeza (en estas tareas colaboraban las hijas pequeñas que estaban en casa). Las casas que tenían sus propios  lavaderos había que llevar hasta allí el agua necesaria para lavar. En Ferrol había una gran demanda de lavanderas por haber mucha tropa y marinería, En los cuarteles y los barcos se las necesitaban para la limpieza de la ropa de cama, de comedor, etc. Muchas venían en lancha de los alrededores. Tenían mucha fama y eran muy apreciadas por su limpieza y el buen olor que traía la ropa secada sobre la hierba.

El  trabajo de las lavanderas [11] consistía, 1º en blanquear se ponía la ropa en el lavadero lleno de agua; se la enjabonaban con el taco de jabón, restregándola contra las piedras y se ayudaban con todo el peso de su cuerpo. Una vez bien enjabonada, se dejaba  al aire y comenzaba el trabajo con una nueva pieza. Al finalizar el enjabonado venía el aclarado, para el que se vaciaba el agua del lavadero, se  llenaba de nuevo con agua limpia, se aclaraba  y se extendía a clarear al sol. A lo largo de la mañana había que ir a regarla, a  remojarla y  antes o después de comer, se lavaba, se aclaraba y se tendía para volver a recogerla antes de anochecer. Ya en casa, la ropa que no estaba seca se colocaba  estirada en las cuerdas. Había un orden para lavar: primero se lavaba  la ropa más limpia, dejando para el final la más sucia.

Cada mujer tenía su sitio en el lavadero público. Dependiendo de la suciedad  se ponían  en unas piedras o en otras. Las que lavaban la ropa de los marineros o los trabajadores (que estaba muy sucia y con grasa) tenían unas piedras que no se utilizaban para otra cosa. El lavado de esa ropa de trabajo era muy duro: había que traer de casa un balde con agua hirviendo; se mezclaba jabón casero con sosa cáustica, (que llevaban en un bote aparte), la metían en el agua removiéndola con un palo para que ablandara. A muchas lavanderas les sangraban  las manos. Las sábanas y  las mantas se mojaban una y otra vez, y se ayudaban entre si para poder extenderlas, mojarlas de nuevo y restregarlas varias veces. Después, se golpeaban con fuerza contra el suelo para ablandar los tejidos, y acababa con el aclarado. Luego se extendían sobre la hierba, si era posible encima de los tojos o retama para que facilitara la ventilación.

Con el buen tiempo, se iba con las criaturas, se les quitaba la ropa para lavarla y cuando se secaba, se la volvían a poner. Estaban allí todo el día. Las mujeres llevaban la comida y pasaban el trabajo hablando entre ellas, con juegos, canciones. En el río como en los lavaderos se hacía vida social, comentaban  las noticias, se contaban sus problemas y se hacían  buenas tertulias.

Continuando nuestro paseo,
ahora vamos al Centro  “Torrente  Ballester”  

LAS  AMAS  de  CRÍA  

En este edificio estuvo el Hospital de Caridad y en 1786 se colocó en la entrada un torno para que se depositaran las niñas y niños abandonados, para evitar que se dejasen en los portales, tiendas o que aparecieran en el foso del Arsenal. Al principio las criaturas que llegaban se les daban a criar a las mujeres de Ferrol o de los alrededores que tenían que alimentar a sus hijos.

Más adelante se contrataran a mujeres para llevar a las criaturas recién  nacidas al Hospicio de Santiago de Compostela. Hacían el camino a pié de Ferrol a Santiago, iban con un cesto en la cabeza en el que llevaban la criatura y todo lo necesario para el viaje. Primero se contrataron a mujeres que no eran amas de cría y que alimentaban a las criaturas durante el viaje con leche de vaca y sopas pero, dada la gran mortalidad de bebés, en 1820 se contratan a  tres amas de cría que se alternan en el Hospital de Caridad para hacer el transporte hasta Santiago. El  viaje duraba entre dos y tres días a través de caminos y campos, existiendo referencias en los documentos de ataques de lobos. En ocasiones la criatura moría durante el trayecto, entonces entraban en el  pueblo más próximo para que el párroco certificase la defunción y lo enterrase. Era un  viaje duro y peligroso que requería una gran fortaleza, conocimiento del terreno, valor y profesionalidad. Cuando en 1851 el Hospicio de Santiago decide no admitir más expósitos, la Junta Municipal de Beneficencia de Ferrol instala una Casa cuna en el Barrio de Canido. La lactancia de los niños y niñas estaba en manos de amas de cría que los venían a recoger y los llevaban a sus casas, donde se ocupaban de su alimentación y mantenimiento hasta el final del período de lactancia. Para buscar amas de cría se ponían anuncios en los periódicos en los que se especificaban las condiciones requeridas.

Como ejemplo de la abundancia de abandonos, en 1900 aparecen censadas 102 criaturas nacidas en Ferrol, con edades que oscilan entre los cuatro días y los seis años.

Había también otras amas de cría. Éstas perfectamente uniformadas, cuanto mejor iban vestidas mayor era el prestigio de la casa para la que trabajaban. Generalmente vivían internas, algunas compartían las habitaciones de los niños y niñas a quien cuidaban. Estaban muy bien consideradas y poseían un status superior al  de los otros miembros del servicio. Los jardines de Herrera diseñados después de la  visita de la reina Isabel II se convirtieron  en un lugar de encuentro diario, al igual que la plaza de Amboage o los  jardines del Cantón, a estos lugares iban de paseo con las criaturas.

En  esta  misma  calle… recordamos a
Las  plañideras

Esta calle también se llamó la Calle de los muertos, por aquí subía el cortejo fúnebre al cementerio de Canido. Las mujeres no  acostumbraban a acudir a los entierros, en su lugar iban las plañideras, se las pagaba para acompañar en el dolor, demostrando el pesar con sus lágrimas y sus lamentos. Se trataba de una costumbre que escenificaba el dolor por la persona enterrada.

*********
En esta pequeña muestra de Historia de las Mujeres, de historia verdadera sólo mostré a colectivos de mujeres que en la historia que estudiamos eran invisibles porque no acogía a las protagonistas  del sostener la vida, y en ello, la cultura y la civilización… ahora si queréis, podéis seguir conociendo a otras en “Ferrol en Femenino I: Mulleres na Historia da cidade” [12], sin embargo, me gustaría terminar con otra pequeña muestra de  generosidad y dedicación desinteresada en el cuidado… que con su hacer compensaron  las
carencias que existían en su presente

JUANA  DÍAZ  de  LEMOS

En el siglo XV Juana Díaz de Lemos, una mujer noble que fundó el primer centro de atención al peregrino. En una casa situada en el Puerto, se albergaba a los caminantes que llegaban a estas costas. También se atendía a  los enfermos pobres. Entonces no existían los hospitales y los médicos atendían a las personas enfermas en sus casas, allí se nacía y moría. Este pequeño centro proporcionaba, a quien no tenia techo, una cama, fuego para calentarse, comida y cuidados médicos. Este primitivo hospital-hospedería dio lugar al Hospicio y Hospital de Caridad, (que vimos vinculado con las amas de cría). Allí también estaba la Junta de Señoras, que entre otras funciones asistenciales estaba la de encargarse de hacer los vendajes, coser y  ocuparse de toda la ropa que se utilizaba en el hospital.

Carmen Piñeyro Martínez. Fundación que hizo posible la puesta en marcha de 3 salas específicas para atender a las niñas y niños pobres en edades comprendidas  de los 5 a 13 años.

También relacionada con el Hospicio, encontramos a Ángela Ruiz Robles, [13]la maestra inventora, que en 1949 patenta su Enciclopedia Mecánica  convirtiéndose en la precursora del (actual) libro digital. En 1934 ella está al cargo de la gerencia de la Escuela Nacional de Niñas del Hospicio, donde realizó una importante labor.

Os animo a continuar “abriendo” la HISTORIA porque otro valor a tener en cuenta en nuestro presente de voracidades económicas, es que la “Historia en femenino” hace posible el “desarrollo local”. Nuestro proyecto nació con el deseo de estar en la calle, al alcance de tod@s, y ahora Ferrol dispone de dos rutas turísticas, porque la Historia  entrañable  puede hacer  posible un desarrollo  económico a través  de  un  turismo  “entrañable”.

Además de ser una apuesta política "verdadera", porque abrir la Historia, la filosofía, la cultura, la ciencia, la ciudad y el mundo, al Dos, al Amor y la Relación es un paso imprescindible en el hacer real:
"un mundo en  el que sea impensable la violencia, como hoy es impensable el canibalismo”
como  dice  tan  preciosamente  Mª Milagros Rivera Garretas.


Un   abrazo   
Rosa  Millán  García



[1] Charla organizada por el grupo de mujeres Ágora dentro de las actividades programadas por el Ayuntamiento de El Escorial (Madrid) con motivo del 8 de marzo de 2012.    
[2] Mª Milagros Rivera Garreta: catedrática de Hª de la Univ de Barcelona dice: Se suele considerar historia de las mujeres la que tiene a una o más mujeres como víctimas o como protagonistas. Y se suele considerar Historia sin más (o historia con mayúscula,)-la que hemos estudiado- la que tiene a uno o más hombres como víctimas o como protagonistas, aunque ocasionalmente salga alguna mujer… Esta “Historia sin más” oculta que tiene al hombre como protagonista… La historia de las mujeres no oculta la sexuación de su interpretación… (dice que es de las mujeres) si bien pretende, no obstante, ser la HISTORIA, y no una historia secundaria.El signo de la libertad femenina hace historia de las mujeres”, texto entregado en “Una historia verdadera” actividad de la Fundación de mujeres Entredós de Madrid.
Hoy son necesarias más palabras, propongo tres: dos, amor  y   relación.“Dos” porque… el mundo está poblado por mujeres y hombres… La  historia, que es una, como es uno el mundo, se presenta siempre  en mujer o en hombre, en  femenino o en masculino, …Amor” porque… hemos ido tomando conciencia de  una verdad, –ya advertida por María Zambrano en 1955-… el amor  fue expulsado de la democracia en la Grecia  clásica, en  tiempos de Antígona, la chica que fue condenada a ser enterrada viva,  por enterrar ella (por amor) a su hermano Polinices, desobedeciendo (con este gesto) a las  leyes de la ciudad”. Las relaciones en la Historia de la Europa Medieval Varias autoras. Ed. Tirant Lo Blanch – Colección crónica, Valencia 2006 Capitulo 3: La política sexual. María-Milagros Rivera Garretas . Pág. 139
[3] Desde noviembre de 2010 participo en “Una historia verdadera” en la Fundación Entredós de Madrid que sostiene Milagros Montoya Ramos.
[4] ...” Escritora judeoconversa de lengua castellana… distinguió en su época dos mediaciones con lo real, dos horizontes, dos maneras diferente de estar en el mundo: a una la llamó la de la fuerza u, a la otra la de la gracia. A la de la fuerza, hoy la llamaríamos social: fuerzas sociales,  vida social, poder social. A la de la gracia, propongo llamarla simplemente humana: humana no en sentido moral sino simbólico, porque no depende de las leyes vigente sin del amor… hacia mis semejantes y hacia el planeta en que vivimos…”. “Libres para serMilagros Rivera Garretas y otras autoras enLibres para ser”. Ed. Narcea.
Teresa  de Cartagena (1425-¿?) fue una religiosa y escritora mística sordomuda española. La escritura de sus libros Arboleda de los enfermos y Admiraçión Operum Dey. Está considerada como la primera escritora mística en español y el último de sus libros está considerado por algunos autores como el primer texto feminista escrito por una mujer española. (Wikipedia)
[5]Política es todo lo que hacemos en relación para evitar la violencia”. Milagros Rivera Garretas.
[6] “Ferrol en Femenino I: Mulleres na historia de cidade”.(2009) Equipo: Carmen Pérez González, historiadora. Noemí Rodríguez Hernández, técnica superior de turismo. Maribel Pérez Ardao, educadora social. Carmen González Pita, administrativa. Coordinación: Rosa Millán García ISBN: 978-84-9812-099-8.  Editado por la Concellería da Muller do Concello de Ferrol. Si os interesa allí podrán facilitaros algún ejemplar (está en gallego), si no, puedo enviároslo en PDF: rosamillan45@yahoo.es  
[7] “Por canto por parte dos pescadores e xente de mar do porto da vila de Ferrol, representóulleme que están servindo sen soldo nos castelos daquela ría, e tres homes cunha barca para levar os avisos á a súa costa á a Coruña, e outras partes, e que teñen ao seu favor haber desembarcado naquel porto a Raíña a miña moi cara e amada muller, servindo en todo o que se ofreceu nos días que se detivo alí: suplicándome que en memoria de tan feliz arribo, fágalles mercé de esceptuarles da contribución de Marinería para a miña Armada do Océano.......; resolvín en memoria deste arribo, esceptuarles como en virtude da presente lles esceptúo de contribuír con xente na leva de soldados, e de mariñería” (Real cédula de 1º de marzo de 1691. Citado por Margarita Sánchez e recollido no libro Viaxe dá Raiña Dona Mariana de Neoburgo. por Galicia (1690) edición facsimil con introdución e documentación de Guillermo Escrigas).
[8] En la publicación figuran sus nombres y apellidos.
[9] En F. en F I, Pág. 15 y  Esperanza Piñeiro. “El trabajo de la mujer ferrolana”. Revista Ferrol Análisis nº 16 (2001).
[10] En la publicación figuran sus nombres y apellidos.
[11] Quisimos explicarlo con todo detalle porque las generaciones jóvenes lo desconocían, como después pude comprobarlo cuando pasaba la Exposición itinerante por los coles e institutos.

[13] Si queréis saber más sobre Ángela Ruiz Robles, su biografía “entrañable” en: http://rosamillangarcia.blogspot.com